14 may. 2015

Muffins "banana bread" con chocolate


Ya hacía días que tenía que haber publicado esta receta, pero llevo una racha de lo más complicada. La anuncié en Facebook y os dejé ahí, con la espera y la necesidad. Bueno, pues ya ha llegado por fin. Es una súper receta, suculenta a más no poder, sabrosísima y con mucho aroma. Se come con los cinco sentidos. La combinación del plátano y el chocolate ya sabemos que casa muy bien. Estoy convencida de que os va a encantar cuando la probéis y la repetiréis más de una vez. 

Normalmente no me pasa, pero esta vez, se me quedaron un par de plátanos en el frutero. Conforme iban pasando los días, menos apetecía comérselos. Busqué una receta para aprovecharlos y di con esta maravilla en el blog de Alma Obregón, que siempre me saca de todos los apuros. Ella presentó los bizcochillos en unos moldes rectangulares, divinos por otra parte, pero yo me tuve que conformar con hacerlos en formato "muffin". Lo cierto es que, con mis también muy monas cápsulas amarillas, quedaron divinos igualmente.


Os cuento cómo se hacen estas delicias:

INGREDIENTES:

100 ml de aceite de oliva
2 huevos
3 plátanos grandes, bien maduros
75g de azúcar blanco
75g de azúcar moreno
225g de harina
1 cucharadita de levadura química
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
1/2 cucharadita de canela
Chips de chocolate al gusto




PREPARACIÓN:
  • Precalentar el horno a 180º.
  • En un bol, tamizar la harina con la levadura, bicarbonato y canela. Añadir los dos tipos de azúcar y reservar.
  • En otro bol, batir los huevos con el aceite. Incorpor los plátanos machacados.
  • Añadir esta mezcla a la de la harina e  incorporar  hasta conseguir una masa un poco densa. No hace falta que esté perfectamente uniforme. Añadir  los chips.
  • Repartir la masa en los moldes.
  • Hornear unos 20 minutos o hasta que al pinchar con un palito salga limpio.


Receta sencillísima. No hay excusa. 

¡A comer!

Besos y hasta pronto.


5 abr. 2015

Madeleines "a gogó"

Este post es un pequeño homenaje a una gran mujer, a una verdadera gurú de la repostería, a una bloggera sin parangón y a la que admiro profundamente. Tuve la gran suerte de ser su alumna en los dos cursos de macarons que hice con La Tallerería, y rápidamente sucumbí a sus mil encantos. Comprendí en un instante por qué sus alumnos no la llaman tanto por su nombre (Belén) como por su apodo (Sensei) y casi sin darme cuenta yo también me convertí en fan incondicional suyo. Maestra firme, dulce y ácida a la vez, divertida, ingeniosa, rigurosísima en su trabajo y una garantía de que con sus explicaciones conseguirás sacar de tu horno maravillas deliciosas. Si no conocéis su blog, cosa que dudo, no puedo hacer más que recomendaros que lo visitéis y prometeros que os va a encantar, con toda seguridad. Ella es Belén Casal y su templo repostero se llama Cupcakes a Gogó.

Hace poco más de un mes, Belén, o mejor dicho, Sensei, contaba una anécdota que me hizo muchísima gracia. Al parecer, mientras estaba horneando "madeleines", un repartidor llamó a su puerta para hacerle entrega de un paquete y, embriagado por el aroma que aquellos bizcochitos desprendían, acabó siendo invitado a degustar uno (¿o fueron varios?) de ellos. Yo no pude olerlos in situ, claro está, pero me propuse hacerlos en cuanto la receta fuese publicada, pues yo misma quería experimentar ese festival olfativo y gustativo. 

Seguí su receta al pie de la letra y he de deciros que, como yo no esperaba paquete alguno, ningún repartidor llamó a mi puerta, pero todo lo demás fue como cuenta Sensei en su blog: el olorcito a frutos secos al hacer la "beurre noisette", ese sabor tan sabroso, la textura tierna, esponjosa...

Os cuento la receta, aunque también os invito a que leáis la original aquí. 

INGREDIENTES (para unas 16 madeleines):
  • 2 yemas y 1 huevo (tamaño L)
  • 120 gr. de harina bizcochona (como la de "Harimsa") u otra con levadura incorporada
  • 100 gr. de azúcar moreno
  • 100 gr. de mantequilla derretida y templada, aunque es preferible elaborar "beurre noisette"
  • ralladura de 1 limón 
  • 1 pizca de sal
ELABORACIÓN:
  • Batir las yemas y el huevo junto con el azúcar y la ralladura de limón.
  • Incorporar la harina tamizada con la sal, en un par de veces.
  • Añadir la mantequilla o la "beurre noisette".
  • Dejar reposar la masa en la nevera un par de horas.
(Para hacer la "beurre noisette", poner en un cazo la mantequilla troceada a fuego medio-bajo y fundir. Poco a poco la mantequilla irá soltando impurezas, que debemos retirar con una espumadera. Irá tomando un bonito color dorado y un maravilloso olor a frutos secos. Retirar del fuego, pasarla por un colador y dejarla templar).
  • Precalentar el horno a 180 grados 10 minutos antes de sacar la masa del frigorífico.
  • Engrasar los moldes.
  • Hornear unos 14 minutos
Gracias por esta receta, Sensei, y por todos los aromas y sabores que le has aportado a mi casa y a mi vida. ¡Y los que quedan!

Miles de besos









22 mar. 2015

Mug cakes de Nutella


Están de moda y se llaman MUG CAKES. Son bizcochos que se hornean dentro de una taza y ¡en el microondas! En muy poco tiempo (unos 10 minutos de elaboración total) te preparas un postre o merienda suculenta, sin necesidad de horno. Es muy cómodo, no da nada de pereza ponerse a la tarea, y encima están riquísimos. Seguro que los vais a empezar a ver en muchos blogs, revistas y programas de la t.v. Los MUG CAKES han venido para quedarse.

Esta receta la publicó recientemente Alma Obregón en su blog Objetivo Cupcake Perfecto y en muy poco se ha convertido en una de las más visitadas. Si tienes un minuto, una taza y un microondas, ya no hay excusa que valga. La combinación del bizcocho y la Nutella es simplemente espectacular.


Para mí, el truco está en la cocción en el microondas. Es muy importante que no os paséis de cocción, pues esto arruinaría el bizcocho, al quedarse seco y duro. Es mucho mejor dejarlo casi hecho, con partes sólidas y otras aún líquidas, como un coulant. Ese debe ser el punto. Para ello, id dando el tiempo de cocción de poco en poco, para no pasaros, y parad antes de que esté completamente hecho (se habrá despegado ligeramente de las paredes y la superficie estará aún blandita). Si lo hacéis bien, podréis disfrutar de un bocado tan maravilloso como este:


 Esta es la RECETA (para un tazón grande o dos tazas medianas):

INGREDIENTES:

-3 cucharadas grandes de Nutella
-1 cucharada de aceite de oliva suave
-1 huevo
-3 cucharadas de azúcar
-2 cucharadas de leche
-3 cucharadas de harina de trigo
-1 cucharada de cacao en polvo sin azúcar (yo uso el de Valor)
-1/4 de cucharadita de levadura química


ELABORACIÓN:

-Mezclar con un tenedor el aceite, el huevo y la leche.
-Sumar el azúcar hasta que se integre.
-Incorporar la Nutella y seguir mezclando.
-Añadir la harina, el cacao y la levadura previamente tamizados.
-Verter la masa en un tazón apto para microondas y calentar a máxima potencia durante 1 minuto. Y luego por intervalos de 10 segundos hasta que esté casi hecho. Cuidado con pasaros de punto de cocción. Mejor quedarnos cortos que excedernos.

Demasiado bueno para hacerse tan rápido. Es una bomba. Os lo aseguro. Te lo comes en la misma taza, cuando todavía esté tibio. Y no puedes parar. Hasta la última cucharada. En tan sólo 1 minuto.


Espero que os gusten estos mug cakes. Yo voy a seguir investigando sobre ellos, a ver si doy con más recetas ricas que enseñaros.

Mug-besos para todos.

Hasta pronto.


5 mar. 2015

Galletas de mantequilla sin huevo



Hay pocos placeres comparables al placer de estrenar. Estrenar zapatos, ropa, perfumes, lápices, bolis, cuadernos... esas cajas de ceras de colores nuevas que huelen tan bien... La historia de estas galletas es también la historia de un deseo de estrenar una nueva adquisición de material repostero: un sello para galletas. Lo vi en la tienda CASA, a muy buen precio. Y caí en una décima de segundo, o menos. Bueno, no fue lo único que cayó. Al sello para galletas hay que sumar un par de bandejitas de madera, dos paquetes de sevilletas de lunares en verde mint, una taza rosa y una lata para guardar galletas que finalmente regalé a mi madre. Todo precioso y económico. 

Esa misma tarde busqué una receta de galletas de mantequilla, pero necesitaba variar y que tuviera algo diferente. Di con una que no llevaba huevo y que sólo consta de tres ingredientes principales: mantequilla, harina y azúcar glas. ¡Y qué descubrimiento! Saben como las Galletas Danesas o mejor. Crujientes, sabrosas, ricas, delicadas y muy fáciles de hacer. Y además, aptas para los alérgicos al huevo. Receta perfecta. Estoy deseando repetirla, porque ya se han acabado. Desaparecieron en sólo 12 horas.

Esta es la RECETA:

INGREDIENTES (para unas 25 galletas)
-150 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-250 gr. harina trigo
-75 gr. de azúcar glas
-1 cucharadita de levadura (5 gr.)
-1 cucharadita de pasta de vainilla
-1 pizca de sal

ELABORACIÓN
-Tamizar la harina, la levadura y la sal. Reservar.
-Batir la mantequilla junto con el azúcar glas, hasta que esté integrado y con aspecto cremoso.
-Añadir la pasta de vainilla y batir un poco.
-Comenzar a echar la harina+levadura+sal tamizadas, poco a poco, hasta que quede homogéneo.
-Estirar la masa colocada entre dos papeles vegetales (especiales para hornear), hasta dejarla nivelada.
-Meter en el frigorífico 30 minutos.
-Precalentar el horno a 180 grados diez minutos antes de sacar la masa de la nevera.
-Dar forma a las galletas con cortapastas o como desees. La masa sobrante debe volver a estirarse con el rodillo y meterse en la nevera cada vez que vayas a formar las galletas.
-Hornear a 180 grados unos 10 minutos.
-Una vez fuera del horno, pasar a una rejilla para que pierdan el calor por debajo.
-Conservar en una lata o en un recipiente hermético. Pueden aguantar frescas  durante meses.

¡Qué monas quedaron! ¡Y tan buenaaaaaaaaasssss! 

Son perfectas para la hora del té o café. O el desayuno. O para regalar a tu madre, padre, hermanos, amigos, novios... Mirad qué bonita presentación con un simple lazo y una blonda .

Espero que las disfrutéis tanto como yo. Estoy segura de que os van a encantar.

¡Hasta pronto!

Besos






1 mar. 2015

Las magdalenas de toda la vida


Siempre he tenido una espinita con las magdalenas. Nunca conseguía hacer unas lo bastante buenas para mi gusto, y eso me ponía triste, mucho. Pero eso ya se acabó. Ha caído en mis manos una receta que es LA RECETA y que ha venido para quedarse. El resultado es una magdalena con el sabor de siempre, sabor a aútentico, el de toda la vida, con esa miga consistente y jugosa al mismo tiempo. La receta es muy antigua y me tiene totalmente enamrada.

¿Puede haber algo más reconfortante que una buena magdalena para desayunar? ¿Qué puede ir mal en la vida después de zamparte una deliciosa magdalena, con su justo toque de limón y canela, y esa consistencia tan especial que tienen? Las magdalenas además son preciosas a la vista. Levantarte en fin de semana y verlas lucir en la cocina hace que el día mole más y todo vaya sobre ruedas. Así, que os animo a que hagáis la receta para el próximo finde, o antes si queréis. Os vais a alegrar mucho de haberlas hecho. La receta es sencillísima y los ingredientes son muy normalitos. En mi casa han sido todo un éxito. Las acompañé de chocolate a la taza y tuve que retener a mis hijos para poder hacer las fotos, porque se morían de ganas por darles el primer bocado.


Con la receta que os doy salen unas 35 magdalenas. Si queréis menos, podéis dividir cantidades y listo. Otra opción es congelarlas. Yo lo hago y me funciona muy bien. Las meto en recipientes herméticos y, cuando quiero una, la saco del congelador y en unos 20 minutos está perfecta para comer, y con la misma frescura que recién horneadas. Sólo tenéis que esperar a que estén totalmente frías antes de introducirlas en el congelador una vez horneadas.


Vamos con la receta de una vez :

INGREDIENTES (para unas 35 magdalenas):

-400 gr. de azúcar
-400 gr. harina de trigo
-1 sobre de levadura tipo Royal o polvo de hornear
-9 huevos
-1/2 litro de aceite de oliva virgen extra (si es de pueblo mejor, si no, buscad uno de sabor intenso)
-1 cáscara de naranja sin nada de parte blanca
-Ralladura de un limón sin nada de parte blanca
-1 cucharadita de canela


ELABORACIÓN:

-En primer lugar se fríe la cáscara de naranja en el aceite de oliva, con cuidado de que no se queme, pues le daría un sabor amargo, y no queremos que eso pase, no, no. Apartar y dejar enfriar. Con esto conseguimos aromatizar el aceite, para que nuestras magdalenas estén de rechupete.
-Tamizar la harina junto con la levadura y reservar.
-Separar las claras de las yemas.
-Montar las claras a punto de nieve y reservar.
-Batir las yemas junto con el azúcar hasta que palidezcan. Añadir la ralladura del limón y la canela. Batir hasta integrar.
-Añadir el aceite (que debe estar frío) muy poco a poco, en forma de hilo, como cuando se hace una mayonesa. Batir hasta que esté todo homogéneo.
-Incorporar las claras a punto de nieve con movimientos envolventes para evitar que bajen.
-Por último, sumar la harina junto con la levadura tamizada, poco a poco. Ir moviendo tras cada adición hasta integrar, con cuidado de no sobrebatir, pues liberaríamos más gluten y se endurecería la masa.
-Dejar reposar la masa 20 minutos.
-Repartir la masa en las cápsulas, llenándolas sólo hasta la mitad
-Poner un poco de azúcar por encima (cuidado, porque si echáis demasiado azúcar, el peso impedirá que salga el copete)
-Hornear a 180 º unos 18 minutos (tanto la temperatura como el tiempo de horneado son orientativos. Cada horno es un mundo. Estad pendientes para que no se quemen y no abráis la puerta del horno hasta que no hayan pasado 15 minutos)
-Una vez fuera del horno, dejarlas enfriar sobre una rejilla para que pierdan la humedad por debajo.

¡A COMER! ¡RIQUÍSISISIMAS! ¡ÑAMMMMMM!


Ya no estoy triste, ¡estoy muy feliz! Esta receta se quedará conmigo siempre y estoy segura de que la repetiré muchísimas veces. Por fin, unas magdalenas auténticas hechas por mí. 

Felices desayunos y meriendas a todos.

Besos y ¡hasta pronto!



15 feb. 2015

Macarons, palabras mayores


Todo aquel que se haya adentrado en el mundo de la repostería creativa conocerá la fama que poseen los macarons. Fama de bocado riquísimo, pero de dificultad absoluta también. Y así es. No es ningún engaño ni exageración. Son muy complicados de hacer. Porque además, no sólo basta con hacerlos bien a la vista; buscamos que estén ricos, jugosos y perfectos.

En mi caso, mi empeño y obsesión por ellos no dio buenos frutos hasta que hice los talleres con Belén Casals del blog Cupcakes a Gogó, a través de otro blog que organiza cursos de repostería a distancia: Mensaje en una Galleta. De poco o nada me sirvieron los libros que me había comprado o el taller exprés de tres horas en una escuela de pastelería. Con Belén aprendí de verdad. Se trata de un taller de cuatro semanas de duración, que se hace a distancia (¡sí a distancia!) y donde tu profesor está siempre al otro lado para resolver dudas o corregir ejercicios. Nunca imaginé que con un curso on-line podría llegar a aprender tanto. Las ventajas son muchas: no tienes que moverte a ningún sitio, trabajas a tu ritmo y además aprendes a hacer macarons en tu casa, con tus propios utensilios y en tu horno doméstico. Sería mucho más costoso aprender en una escuela profesional, con sus Kitchen Aid y sus hornos especiales, y luego adaptar eso a las limitaciones de tu propia cocina. Y luego está el lado humano de estos talleres: conoces a gente que está igual de loca por este mundo que tú, gente desconocida, pero con la que te unen un montón de cosas y con la que seguro conectarás al instante. La magia de la repostería es así ☺.


Con tan sólo tres ingredientes (clara de huevo, almendra molida y azúcar glas) se consigue hacer un dulce exquisito, delicado, sofisticado... Un bocado a un buen macaron te lleva a los mismos Campos Elíseos parisinos o a un café de Montmartre. Es París en la boca, y en el corazón.


No voy a contaros la receta (larguísima de explicar por escrito), pero sí os  remito al post de mi profe Belén en su blog. Debe de ser una de las entradas más visitadas del universo bloggero reposteril. Ella explica como nadie cómo elaborar estos complicados bichitos, con un humor que no tiene desperdicio. Si queréis leer la receta pinchad aquí. Os aseguro que os vais a reír un rato.

También os quiero dejar fotos de los ejercicios que fui haciendo el los dos talleres con Belén. Además, os pongo la información de estos cursos on-line, por si alguien está pensando en hacerlos. Yo habría agradecido mucho que alguien me hablara de ellos cuando estaba mac-obsesinada, jejeje. ¡Ah! Otra cosa importante, no sólo imparten talleres de macarons, los hay de cupcakes, galletas, tartas, scrap, fotografía culinaria... Funcionan de maravilla y se aprende de veras.

Podéis ver toda la info en http://www.latallereria.com/web/


Y ahora, las fotos de mis queridos bichitos


Si nunca los habéis probado, no perdáis más tiempo. Es toda una experiencia, una combinación de sabor y texturas incomparables. I LOVE YOU MACARONS! ♥ ♥ ♥

¡Besos a todos y hasta pronto!